Los
Miembros de la Orden
Los doce mil quinientos Caballeros de la Orden están divididos en tres
Clases. Deben regirse por los preceptos de la Iglesia, y son requeridos
a participar en las actividades de asistencia humanitaria de la
Orden.
La Orden de Malta es una de las pocas órdenes nacidas en
la Edad Media que está todavía en activo. Es, además,
la única orden que sigue siendo a la vez religiosa y soberana.
Tal circunstancia se debe al hecho de que no todas las otras órdenes
de caballería tenían la función hospitalaria
que caracteriza a la Orden de Malta, ya que una vez que desapareció
la motivación militar que las justificaba fue disminuyendo
su razón de ser.

La
naturaleza caballeresca explica y justifica el mantenimiento del
carácter nobiliario de la Orden, ya que muchos de sus Caballeros
procedían en el pasado de las familias nobles del mundo cristiano.
Hoy, la mayoría de los Caballeros pertenece a clases no nobles.
Los miembros de la Orden pueden definirse como gentilhombres católicos
animados por una altruista nobleza de espíritu y de comportamiento.
Todos los caballeros responden a la condición prevista antiguamente
para la concesión de títulos de nobleza: haberse distinguido
por su especial virtud. El carácter caballeresco de la Orden
tiene todavía hoy gran vigencia moral, porque denota el espíritu
de servicio, de abnegación y de disciplina que anima a los
Caballeros. Las batallas no se combaten ya con la espada, sino con
instrumentos pacíficos de lucha contra las enfermedades,
la miseria, la marginación y la intolerancia, y en la defensa
y la divulgación de la Fe católica.
Los
12.500
Caballeros y Damas que componen la Orden - los freires
profesos, los que han pronunciado la promesa de obediencia, y los
miembros laicos - son llamados al ejercicio de la virtud y de la
caridad cristianas. Tienen el compromiso de profundizar en la propia
espiritualidad en el ámbito de la Iglesia y de dedicar sus
energías al servicio del prójimo.
Las tres clases
Según la Carta Constitucional, los miembros de la Orden se
dividen en tres clases y deben conformarse con las enseñanzas
de la Iglesia y participar en las actividades asistenciales de la
Orden.
A la
Primera Clase pertenecen los Caballeros de
Justicia, o Profesos, y los Capellanes Conventuales Profesos, que
deben profesar los votos de pobreza, castidad y obediencia, con
el fin de perseguir la perfección evangélica. Son
religiosos a todos los efectos, según las normas del Derecho
Canónico, pero no están obligados a la vida en común.
Los miembros pertenecientes a la
Segunda Clase,
en virtud de la Promesa de Obediencia que han profesado, se obligan
a vivir según los principios cristianos y según aquellos
principios relativos al espíritu de la Orden. Se subdividen
en tres categorías:
- Caballeros y Damas de Honor y Devoción en Obediencia
- Caballeros y Damas de Gracia y Devoción en Obediencia
- Caballeros y Damas de Gracia Maestral en Obediencia.
La Tercera Clase está constituida por miembros
laicos que no profesan votos religiosos, ni la Promesa de Obediencia,
pero viven según los principios de la Iglesia y de la Orden.
Se subdividen en seis categorías:
- Caballeros y Damas de Honor y Devoción
- Capellanes Conventuales ad honorem
- Caballeros y Damas de Gracia y Devoción
- Capellanes Maestrales
- Caballeros y Damas de Gracia Maestral
- Donados y Donadas de Devoción.
Los requisitos de idoneidad para cada uno de los rangos y categorías
están definidos en el Código.

